Durante su rendición de cuentas anual, no dudó en señalar que la negligencia y la falta de planificación de las autoridades regionales y locales podrían derivar en un riesgo serio para toda la comunidad educativa de Trujillo, La Esperanza, Florencia de Mora y Huanchaco.
Pueden colapsar
Esta denuncia pone en evidencia que la educación pública en Trujillo está siendo postergada mientras las autoridades parecen mirar hacia otro lado. La falta de mantenimiento y la ausencia de políticas claras de intervención dejan a los estudiantes y docentes en condiciones precarias, lo que plantea serias preguntas sobre la gestión y prioridades del gobierno regional.
“Varios de estos colegios presentan problemas estructurales graves e infraestructura deficiente, y si no actuamos de inmediato, podríamos estar ante una tragedia anunciada”, advirtió la funcionaria.

Con el año escolar 2026 a la vuelta de la esquina, la autoridad regional, insiste en que no hay tiempo que perder.
“No podemos permitir que nuestros niños estudien en escuelas que se caen a pedazos. Es un llamado urgente a la acción de todas las autoridades competentes”, finalizó.





