En una operación militar sin precedentes denominada «ataque a gran escala», fuerzas de élite de los Estados Unidos, específicamente la Delta Force, capturaron la madrugada de este sábado 3 de enero de 2026 a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores. Según reportes de cadenas internacionales como CBS y CNN, el operativo incluyó bombardeos estratégicos en Caracas y el uso de helicópteros de combate, logrando la extracción del líder chavista desde su residencia.
Maduro ha sido trasladado fuera de territorio venezolano para enfrentar cargos por narcoterrorismo en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, un hecho que el presidente Donald Trump calificó como una victoria «brillante» para la justicia internacional.
Reacciones
En el Perú, la noticia generó una respuesta inmediata y crítica por parte de figuras de la izquierda. Verónika Mendoza, lideresa de Nuevo Perú, calificó la intervención como una agresión a toda América Latina y un «pésimo precedente» que viola el derecho internacional. Mendoza sostuvo que el verdadero objetivo de Washington no es la democracia, sino el control de los recursos naturales y distraer a la opinión pública de problemas internos de Trump. «O paramos ahora el intervencionismo de EE. UU. o vendrán por todos nuestros territorios», advirtió, enfatizando que solo el pueblo venezolano debe decidir su destino soberanamente.
En esa misma línea, la congresista Sigrid Bazán expresó su total repudio a través de sus redes sociales, denunciando que el bombardeo no puede ser visto como una vía para «devolver la paz». Bazán señaló que esta operación militar es una manifestación más del intervencionismo histórico que ha sufrido la región y manifestó su solidaridad con el pueblo venezolano ante lo que considera una violación flagrante de la soberanía nacional. Ambas posiciones en el ámbito nacional coinciden en priorizar el principio de no intervención sobre las acusaciones judiciales que pesan contra el ahora capturado mandatario.
También rechazaron
A nivel internacional, la condena también llegó desde Moscú y Santiago de Chile. Desde el Gobierno de Putín emitió un comunicado oficial exigiendo explicaciones urgentes y calificando la acción estadounidense como una «violación inaceptable» de la soberanía de un Estado independiente, advirtiendo sobre el riesgo de una escalada bélica regional. Por su parte, el presidente chileno Gabriel Boric, aunque crítico del régimen de Maduro en el pasado, condenó el uso de la fuerza y el ataque militar, reafirmando que la intervención no es un método legítimo para el cambio político y exigiendo el respeto irrestricto al derecho internacional humanitario.
Mientras que en ciudades como Miami y sectores de Caracas se reportan celebraciones por el fin de la era chavista, el mundo observa con incertidumbre las repercusiones geopolíticas de este evento. La fiscal general de EE. UU., Pamela Bondi, ha confirmado que Maduro enfrentará la justicia «en suelo estadounidense», mientras que el Consejo de Seguridad de la ONU ha sido convocado de urgencia para abordar la crisis. El vacío de poder en Venezuela y la legalidad de la «extracción» militar prometen ser el centro del debate diplomático en los próximos días.






