La captura de Nicolás Maduro en Caracas ha despertado una ola de esperanza y consultas masivas en la comunidad venezolana residente en el Perú, que suma más de 1.5 millones de personas. Sin embargo, especialistas en migración y analistas internacionales advierten que un retorno «de inmediato» es, en la práctica, sumamente complicado.
Situación actual
En primer lugar, el espacio aéreo venezolano se encuentra bajo estrictas restricciones tras el ataque de las fuerzas especiales estadounidenses. Actualmente, no existen vuelos comerciales regulares que conecten Lima con Caracas de manera fluida, y los programas de repatriación previos, como el «Vuelta a la Patria», han quedado suspendidos debido al colapso de la administración chavista.
Para que un retorno masivo sea viable, se requeriría la reactivación de puentes aéreos y terrestres seguros, una tarea que el nuevo gobierno de transición —aún en formación— difícilmente podrá priorizar en las primeras semanas de crisis. A nivel económico, el panorama es aún más desalentador.
Venezuela enfrenta para este 2026 una inflación proyectada superior al 600%, según organismos internacionales. Quienes opten por regresar se encontrarían con un país con servicios básicos —luz, agua y salud— en estado crítico y una industria petrolera devastada que tardará años en recuperarse. Para muchos migrantes en Perú, que han logrado establecer pequeños negocios o empleos estables, dejar la relativa seguridad económica peruana para volver a un escenario de escasez e incertidumbre representa un riesgo que la mayoría no está dispuesta a correr de inmediato.
«El Gobierno del Perú hace un llamado a una pronta solución de la situación política en Venezuela, en favor de una transición con pleno respeto del derecho internacional», resaltó el gobierno del presidente José Jerí.

Otro factor
Por otro lado, existe un factor administrativo determinante: la documentación. Miles de venezolanos en Perú cuentan con pasaportes vencidos o documentos de identidad que no han podido renovar debido a la inoperancia de los consulados chavistas. Sin una red consular activa y reconocida por el gobierno de transición, realizar trámites de salida o ingreso legal se vuelve un laberinto burocrático.
Además, muchos ciudadanos han iniciado procesos de residencia permanente o nacionalización en el Perú, y un retorno apresurado podría poner en riesgo su estatus migratorio legal en nuestro país ante una eventual necesidad de volver a salir.





