La visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a China, en la que se reunió con el líder de ese país, Xi Jinping, ha sido un hito histórico que ha abierto un debate en torno a los nuevos tiempos para la geopolítica. En dicho debate, los analistas internacionales coinciden en que el saldo negativo, y hasta decepcionante, se lo lleva Estados Unidos y Trump en particular.
La prensa internacional señala que Trump partió de Beijing el viernes por la tarde sin señales inmediatas de que Estados Unidos y China hayan resuelto los desafíos que marcan su tensa relación, aunque por ahora hay una relación estabilizada con el líder chino Xi Jinping.
Los líderes abordaron diversos temas, desde Irán y Taiwán hasta el comercio, durante dos días que incluyeron intensas reuniones bilaterales. También se observaron claras muestras de diplomacia blanda, lo que marcó el primer encuentro en Beijing entre los dos rivales históricos en casi una década.
En la cita, ambos intercambiaron elogios. Xi Jinping calificó la cumbre como «un hito histórico», mientras que Trump se deshizo en loas a su homólogo chino, a quien calificó de «gran líder».
Desde la perspectiva estadounidense, el resultado inmediato de su cumbre con el presidente chino fue escaso: ningún gran avance, sino una mera estabilización de las relaciones y un amplio esfuerzo por evitar que la rivalidad entre superpotencias se descontrole aún más.
Es más, la sensación es que el presidente chino sale reforzado de esta cumbre y que las sensaciones son que el país oriental está dando un paso adelante en el llamado nuevo orden mundial.
Trump, cabe recordar, acudió a China junto con multimillonarios responsables de las grandes inversiones.
Trump advierte a Taiwán contra cualquier declaración de independencia tras reunirse con Xi Jinping
— DW Español (@dw_espanol) May 15, 2026
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, finaliza su viaje a China tras reunirse con su homólogo chino Xi Jinping. Ambos líderes afirman haber avanzado en sus relaciones… pic.twitter.com/0GsnJ2UHtJ
Aunque Xi accedió a comprar 200 aviones Boeing, esa cifra era muy inferior a los 500 que Trump había propuesto anteriormente. En consecuencia, los inversores estadounidenses se sintieron decepcionados y las acciones de Boeing cayeron un 4% en Wall Street.
En la cita, ambos intercambiaron elogios. Xi Jinping calificó la cumbre como «un hito histórico», mientras que Trump se deshizo en loas a su homólogo chino, a quien calificó de «gran líder».
No ocurrió así en cuanto en dos temas de geopolítica espinosos, como son los referidos a Irán y Taiwán. China no cedió y más bien lanzó comunicados que dieron a entender su firma postura, contraria a la de EE. UU.





