Esta semana, el papa León XIV ha sorprendido al mundo con un mensaje que sigue retumbando. En la encíclica Magnifica Humanitas, publicada por el sumo pontífice, advierte que el alma está en juego si la humanidad se deja arrastrar por las lógicas de dominio y producción que dicta la Inteligencia Artificial.
Muchos han interpretado que el papa ha hecho una crítica al neocapitalismo que empujan las empresas tecnológicas con el desarrollo de la inteligencia artificial, advirtiendo que los códigos detrás de cada lenguaje no están libres del deseo de quien financia y crea. Si entramos en la dinámica de la mera producción, dice el León XIV, lo que se expone es la pérdida del alma.
La carta del Papa dice, por ejemplo:
“El uso de la IA nunca es un hecho puramente técnico: cuando entra en procesos que inciden en la vida de las personas, afecta a sus derechos, oportunidades, reputación y libertad. Las decisiones delicadas que repercuten en el trabajo, el acceso a créditos y a otros servicios, y la reputación de las personas, corren el riesgo de ser confiadas completamente a sistemas automatizados que no conocen la compasión, la misericordia, el perdón y, sobre todo, la apertura a la esperanza de cambio en el individuo, pudiendo así producir nuevas formas de descarte”.
El papa comparó a la Inteligencia Artificial con la Torre de Babel y criticó la búsqueda “tecnócrata” solo por la producción y la consecuente deshumanización.
el papa León XIV se alza como uno de los guías espirituales más importantes de la humanidad y se ha puesto en el centro de una discusión importante y trascendental.
“Este paradigma se ha extendido rápidamente en los últimos años, también como efecto de la difusión de la IA, las ciencias cognitivas, la nanotecnología, la robótica y la biotecnología. En sí mismas, dichas innovaciones pueden ser una gran ayuda para el desarrollo humano integral y el cuidado de la Casa común. Pero, precisamente por su poder, pueden actuar como un acelerador del paradigma tecnocrático y, por ello, necesitan un nuevo marco espiritual, ético y político. Más poderoso no significa necesariamente mejor. En este sentido, siguen siendo actuales las palabras de Romano Guardini: ‘El hombre moderno no está preparado para utilizar el poder con acierto’”, escribió.
Así, el papa León XIV se alza como uno de los guías espirituales más importantes de la humanidad y se ha puesto en el centro de una discusión importante y trascendental.





