sábado, abril 5, 2025
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Millones al agua

El poder político que tiene en la región La Libertad, en el Congreso de la República y en el Gobierno Central, están llevando al límite la soberbia y la indolencia de Acuña, según se puede ver a través de sus declaraciones, las más recientes sobre los huaicos y las lluvias.

Mientras millones de soles del dinero del Estado van al agua, otros millones van a las cuentas de los Acuña.

Más de mil 200 millones de soles se han destinado sólo a dos quebradas de la provincia de Trujillo: San Idelfonso y San Carlos. Pese a esta inversión millonaria, el 29 de febrero, una lluvia no tan intensa, inundó la ciudad.

A las pocas horas del desastre, el gobernador regional de La Libertad, César Acuña, chapó su avión de retorno a Lima dejando Trujillo con las consecuencias intactas de los huaycos: viviendas destruidas, familias damnificadas, más de 80 colegios afectados, la UNT inundada, etc. Evidencias suficientes de un sistema regional de gestión del riesgo de desastres deficiente, por decir lo menos.

El gobernador de las licencias y vacaciones tuvo que venir de Lima el sábado en la mañana ante la alerta de la inundación, pero ni siquiera esta emergencia le hizo quedarse a cumplir con su función pública, pues el lunes lo vimos dedicándose a sus propios millones en su empresa, la Universidad César Vallejo. Ante la consulta de un periodista por su ausencia en medio del desastre, Acuña respondió como empresario, afirmando que su interés está en los jóvenes del Callao, sus clientes de la UCV.



También en febrero, en medio de la crisis de asesinatos y el estado de emergencia de Trujillo que se está llevando millones de soles de nuestros impuestos, estuvo en un evento de su negocio universitario en Lima en horario laboral, y nos dejó otra frase de su desprecio: “¿Yo que podría hacer en Trujillo si meten una bomba?”, lavándose las manos y sin ruborizarse por su incapacidad ante el problema más grave de la región.

Los millones de su fortuna y el poder político que tiene en la región La Libertad, en el Congreso de la República y en el Gobierno Central, están llevando al límite la soberbia y la indolencia de Acuña, quien se ufana de que las críticas no le hacen daño. Pero en este contexto de sufrimiento de la gente que padece las inundaciones o las extorsiones, el hartazgo crece y esa relación de sumisión ante la autoridad, construida desde una cultura colonialista, parece tambalearse.

Lamentablemente, nuestro drama político es tal, que no hay organizaciones ni figuras que canalicen esta indignación legítima, que aparece en expresiones espontáneas de rechazos e insultos como las que recibió en su recorrido por las zonas afectadas por la lluvia, y que, pese a su maquinaria mediática, se viralizaron en las redes sociales.

Ante el envalentonamiento y el descaro de los políticos nos queda como reto ciudadano el no perdonarles nada en las próximas elecciones. Para ello necesitamos memoria, y recordarles lo que han hecho con los millones de soles del Estado, que los han tirado al agua en obras corruptas que nadie fiscaliza, o que van a sus bolsillos que cada mes engordan puntualmente.

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