Escribe: Omar Aliaga Loje
En medio del torrente de noticias de estos días sobre César Acuña (mayoritariamente negativas, por supuesto), hubo un detalle que pasó desapercibido recientemente. Y tuvo que ver con la asunción del nuevo presidente de Chile, José Antonio Kast.
Acuña no estuvo en ese país. Fue Keiko Fujimori, más cercana a la ideología y posturas conservadoras del nuevo presidente de Chile, quien sí estuvo. Pero el candidato presidencial de Alianza Para el Progreso envió un mensaje desde la red social X «bendiciendo» al flamante presidente chileno.
El mensaje de Acuña fue este:
Saludo la asunción de @joseantoniokast en Chile.
— César Acuña Peralta (@CesarAcunaP) March 13, 2026
América Latina vive un cambio político claro: los pueblos están dejando atrás el fracaso de la izquierda que solo trajo pobreza, división e inseguridad.
Es momento de gobiernos que defiendan la libertad, el orden y el progreso de…
Claramente, Acuña se ubicó en la derecha con este post y criticó a la izquierda. Pero es curioso que hable del «fracaso de la izquierda» al referirse a Chile, el país de Condorito, que con sus imperfecciones tiene un mejor clima de gobernabilidad y democracia, y mantiene una de las economías más estables de la región. Gabriel Boric, presidente izquierdista que dejó el Palacio de La Moneda, entró con un ánimo reformista que fue moderando en el camino. Fue pragmático, y eso que puede ser algo malo para un sector (en este caso el izquierdista radical), suele ser la mejor receta para un país polarizado y al que tienes que gobernar sin excepciones.
Desde luego, hay problemas en Chile, pero comparando con el caso peruano, la diferencia positiva a favor de ellos es clara. En Chile ha habido un gobierno. En Perú tenemos un lastre.
Entre lo que ha hecho Boric en el país de Condorito y lo que está haciendo Acuña y sus amigos (por conveniencia) con el Perú hay una diferencia abismal y deprimente.
Un lastre del que es protagonista Acuña y su partido, por supuesto. Junto a los otros partidos que integran la banda congresal, que es la que manda aquí. El Perú se degrada moralmente, derruye por dentro su democracia, pero el señor Acuña se atreve a dar lecciones.
No esperamos que Acuña comprenda estas cosas, claro. Pero por lo menos hay que tener un poquito de vergüenza y sangre en la cara. El líder de APP habla de «pobreza, división e inseguridad». Y eso cabe perfectamente más bien con lo que él ha hecho con la región La Libertad, a decir de mucha gente que vive aquí. Sobre todo en cuanto a inseguridad.
¿O será que acaso, según el mensaje y descripción del señor Acuña, de acuerdo con sus términos, que su gobierno en La Libertad ha sido «un fracaso de izquierda»?
Entre lo que ha hecho Boric en el país de Condorito y lo que está haciendo Acuña y sus amigos (por conveniencia) con el Perú hay una diferencia abismal y deprimente. Hasta Condorito lo vería y le haría su clásico !plop! al señor de la plata como cancha.





