Escribe: Oswaldo Rivasplata
Han cosechado lo que sembraron en Alianza Lima. Pues se han equivocado sin disimulo y mucho sus dirigentes. Y actuado como si quisieran perder.
Dos meses atrás nomás, cuando sacaron a profesionales que la hinchada respaldaba, y mantuvieron a otros que los mismos hinchas demandaban se vayan por su nulo compromiso y que luego avergonzaron al club victoriano ante el mundo.
Porque el delantero argentino Girotti no cuesta, ni por asomo, lo que pagaron por él: casi dos millones de dólares. Porque el DT que contrataron, Pablo Guede, toma decisiones que cuesta entender y sus onces juegan muy mal. Porque no han sabido controlar las acciones de indisciplina que parecen no tener fin.
«La única forma de honrar el nombre será lograr el título nacional esta temporada y, de paso, evitar el tetracampeonato de su tradicional rival: Universitario de Deportes».
Y así, condenan al cuadro íntimo a dar papelones como reciente, en el que un modesto elenco paraguayo –antepenúltimo en la tabla de ubicaciones del torneo guaraní y un presupuesto muchísimo menor– lo eliminó sin atenuantes, en su propia cancha y cuando la Copa Libertadores recién comienza.
Menudo problema que deberán solucionar teniendo en cuenta lo caro de su plantilla y la cantidad de dinero que dejarán de recibir tras abandonar la competencia internacional. La única forma de honrar el nombre será lograr el título nacional esta temporada y, de paso, evitar el tetracampeonato de su tradicional rival: Universitario de Deportes. Aunque luego del fracaso, la pregunta resulta obvia: ¿alcanzará con el equipo que han armado?





