La mentira tiene patas cortas. El miércoles que pasó, Canal N informaba que la candidata Keiko Fujimori estaba muy preocupada por la masacre de Juliaca, y que estaba siendo recibida por la población. Lo raro es que las imágenes que se mostraban eran de tomas muy cerradas. Estas tomas pretendían ocultar la verdad: estaba de clandestina en el fundo San Antonio, a pocos kilómetros de Ayaviri.
A diferencia de otras visitas de candidatos presidenciales que anuncian con anticipación sus actividades públicas, en esta ocasión la llegada de Keiko Fujimori se desarrolló de forma reservada. Al lugar llegaron menos de 30 personas, entre simpatizantes locales y algunos pobladores de la provincia de Carabaya.
Enterada del hecho, la prensa puneña fue a hacer la cobertura, pero no los dejaron entrar. Quien sí entró fue el periodista Denis Muñoz, de Radio Universal, quien tuvo que identificarse hasta 8 veces para poder romper el cerco.

Medias verdades y empujones
El periodista logró preguntarle por qué llegaba de esa manera, sin anunciarse. “Nosotros viajamos por todo el Perú constantemente y hemos avisado a nuestros dirigentes, porque para nosotros lo más importante es poder escuchar a la población, hacemos nuestra campaña casa por casa, donde los protagonistas son los ciudadanos, así que vamos a seguir recorriendo la región de Puno y nuestro país de esta manera”, respondió la candidata, con una media verdad.
Luego, Denis Muñoz le dijo que ese era un día comercial en Ayaviri y le preguntó por qué no visitaba la ciudad. “Estamos haciendo este recorrido de acuerdo a las recomendaciones de nuestros dirigentes, así es que le agradezco mucho por estar acá, siga con nosotros, gracias”, y lanzó su típica sonrisa con la que esquiva preguntas incómodas.
El periodista no se rindió y la siguió para preguntarle por qué insistía tanto ante tantas derrotas. “Porque esta elección se trata de los peruanos, de recuperar el orden, y la mejor opción es la de Fuerza Popular”, respondió Fujimori y huyó. Sus pocos seguidores, para bloquear al periodista lo empujaron y empezaron a lanzar arengas.





