El pasado sábado 25 de abril, a las 7:00 p. m., la IV Feria Internacional del Libro de La Libertad fue el escenario de una reflexión necesaria. El periodista Christopher Acosta, durante la presentación de la reedición de su libro «Plata como Cancha», conversó con el también periodista y director de este medio de prensa digital, Omar Aliaga, sobre el futuro de César Acuña.
Luego de detallar sobre las sombras y patrón de conducta de Acuña y que plasmó en su libro, Acosta, ante una pregunta de Aliaga, reconoció que lo mejor que tiene el líder de APP es su naturalidad y un estilo campechano para acercarse a la gente de manera muy cordial. Admitió que existe en él ese gesto de ayuda a las personas, pero puso el dedo en la llaga: «El problema es que esa ayuda no es gratis, ya que Acuña siempre busca sacar beneficios de cada sol que entrega».
Para el periodista de investigación, Acuña le debe su existencia pública y privada a esta ciudad. Trujillo no sólo lo hizo congresista, alcalde y gobernador regional, sino que fue el lugar donde cimentó su fortuna a través de su universidad. Para Acosta, si Acuña tiene un interés real en el desarrollo y desea trascender de verdad, debería dejar de ver a la población como una fuente de beneficios y empezar a devolver lo que ha recibido.
«es momento de que Acuña entienda que, probablemente, ya no volverá a postular a la presidencia y que su tiempo debería volcarse a programas de apoyo que cambien la vida de los trujillanos de manera desinteresada»
Una reflexión para Acuña
Con «una riqueza que no se acabará mi cuando muera», Acosta sostiene que es momento de que reflexione sobre qué le ha devuelto a la ciudad después de todo lo que Trujillo le entregó en poder y dinero.
La propuesta de Acosta para que Acuña logre esa trascendencia es que se dedique a la filantropía pura. El periodista sugirió que, en lugar de financiar campañas para obtener más beneficios, Acuña debería impactar directamente en distritos como La Esperanza y El Porvenir, zonas golpeadas por la violencia que necesitan oportunidades urgentes.
El análisis plantea que el impacto real vendría, por ejemplo, en gestos como «la creación de una red de bibliotecas públicas, programas de apoyo al arte y espacios deportivos en barrios donde hoy, lamentablemente, nace tanta violencia producto del abandono».
Un gesto con Trujillo
Christopher Acosta enfatizó que alguien con la magnitud de esa riqueza debería estar interesado en mejorar la vida de los jóvenes a través de la cultura. Para el autor, «es momento de que Acuña entienda que, probablemente, ya no volverá a postular a la presidencia y que su tiempo debería volcarse a programas de apoyo que cambien la vida de los trujillanos de manera desinteresada».
Dio a entender que si quiere que su nombre sea recordado con respeto y no sólo como alguien que siempre buscó provecho propio, la filantropía es el único camino para devolverle a la ciudad lo que esta le dio.
«Ojalá vea la vida ahora desde ese punto de vista», concluyó Acosta, dejando claro que Acuña todavía está a tiempo de cambiar su historia. La trascendencia no está en un nuevo cargo ni en sacar más beneficios, sino en usar su tiempo y su plata para dejar una huella positiva en la ciudad.





