Este jueves 21 de mayo, a las 7:00 p. m., se presentarán las tres antologías literarias “Voces de mi región”, una propuesta orientada a promover la lectura y acercar la literatura a públicos diversos.
La actividad contará con la participación de los antologadores Carlos Pérez Urrutia y Carlos Santa María. La presentación estará a cargo de Sussy Tacanga Montes, Tatiana Chávez Gutiérrez y Erika Caballero Liñan. Asimismo, el divulgador cultural David Navarrete Corvera ofrecerá las palabras de cierre y el brindis de honor.
En conjunto, estas antologías invitan a reconocer la literatura como un espacio de encuentro, memoria e identidad. Sus relatos buscan acercar a la lectura a niños, jóvenes y adultos, pero también abrir conversaciones sobre la convivencia, la desigualdad, la imaginación popular y las múltiples formas en que una comunidad se cuenta a sí misma.
El encuentro se realizará en la Casa de la Identidad Regional, ubicada en Jr. Diego de Almagro 418, Trujillo, y estará abierto a la comunidad educativa, cultural y al público en general.

Voces de La Libertad
“Voces de mi región” reúne tres volúmenes. El primer libro reúne cuentos y fábulas protagonizados por animales que, desde el humor, la astucia y la ternura, plantean dilemas cercanos a la vida cotidiana. Es una propuesta especialmente valiosa para lectores en formación, pues convierte la lectura en una experiencia que entretiene, educa e invita a reflexionar.
En el segundo volumen la vida cotidiana se entrelaza con la fe, el miedo, la ternura, la violencia y el misterio. En sus páginas conviven la oralidad, las escenas familiares, las creencias populares y una mirada narrativa que explora la memoria individual y colectiva.
El tercer libro profundiza las zonas más ásperas de la experiencia humana: la niñez vulnerada, la pobreza, la violencia normalizada y la muerte como presencia íntima, social y moral. Los relatos incorporan lo fantástico, lo grotesco y lo simbólico para revelar las sombras de la vida cotidiana y las fisuras del entorno.
“Estas antologías nacen del deseo de compartir historias que nos permitan reconocernos como comunidad. Leer nuestras voces es también preservar la memoria y formar personas más sensibles, críticas y comprometidas con su región”, expresaron los antologadores.





